martes, noviembre 23, 2004

Aprendiz de tantas cosas

Hay veces en que el pensamiento saca a la luz sus bellas alas y emprende un trayecto hacia el sendero de la verdad. No debo hacer nada especial para que ocurra, tan sólo dejar que las cosas fluyan por sí mismas. Así, me convierto en observador de todo cuanto me rodea, y entonces las respuestas a mis preguntas se posan suavemente sobre mi hombro. Logro encajar nuevas piezas del puzzle que me regalaron al nacer, y al que todavía le quedan muchas otras por colocar.

Se hace el silencio, la mirada se pierde, el cuerpo reacciona como por instinto... y en pocos segundos, aquello que parecía un túnel sin salida, se va iluminando hasta no dejar rastro alguno de lo que fueron dudas, pesares, incertidumbre. Una nueva pieza encajó en el puzzle de la vida.