lunes, enero 31, 2005

Apuntes de un futuro prometedor

Caminaban juntos hacia la salida. Se despidieron de todos, encaminandose hacia el coche en el que les esperaba el novio de ella, junto a su pequeño retoño de dos añitos. El revoltoso querubin estuvo jugueteando con el invitado durante todo el viaje, mientras éste reflexionaba sobre esas vidas ajenas, las mismas que otras veces le resultaban tan deseables.

Pero ésta vez la ficción superó a la realidad, pues reunir esos matices de ilusión dibujados sobre un fondo con nubes esponjosas, allá en sus lejanos sueños no era bastante para capear los temporales de cuando esas nubes se volvían grises, oscuras... negras...

Una vez en su destino, el invitado les vió alejarse. Parecían felices, aunque no pudo evitar vislumbrar detalles de fragilidad que tan sólo ellos mismos podrían reparar en tiempos de tormenta. Ella era como una niña jugando a ser mayor; y él parecía un mayor jugando a ser niño.