Yo te imaginaba...
Desde siempre las palabras tienen la virtud de dejar volar la imaginación, haciendo que ésta tome el contenido que aquellas llevan, y lo interprete a su manera. Así, como si de la lectura de un libro se tratara, cada palabra con la que tiempo atrás me describías tu realidad, fue creando una imagen que de todo ello fui elaborando.
Pero de todos es sabido el refrán: Una imagen vale más que mil palabras...
Y así, la realidad superó la ficción, pues ficción era la imagen que de todo aquello me había ido construyendo. Y me alegra haber podido impregnar de realidad a esos esbozos que tenía del precioso lugar en el que vives: esas calles, ese monte con esas vistas al mar -que tan sólo pude intuir, pues era ya de noche-; ese silencio que tanto añoro, por tenerlo casi olvidado al residir en una gran ciudad; y ese aire puro, fresco, que tuve la ocasión de respirar, mientras con ilusión me mostrabas cada rincón del pueblo, con su calle comercial, su plaza, su esplai -tu esplai-, su monte... en un paseo que mereció mucho la pena, tal vez por improvisado
Quizás te suene extraño... pero es uno de los mejores recuerdos que me llevo de estos dias.

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