domingo, diciembre 18, 2005

Mi alma-ssora

Como diría un argentino...

Llora por no encontrar dedicación más productiva a mi tiempo libre, por no gozar de la continuidad necesaria en ninguna materia, por sentirme la ovejita negra ante los que me rodean... Mala carta de presentación.

Llora por esos que me rodean, y por la que hoy lo hizo también. Ese angelito de verdes ojos, oscura y perfectamente formada silueta, inaccesible sin esa continuidad, sin buenos argumentos, y en este caso, sin el frikismo suficiente.

Llora por dos recientes experiencias de supuesto ocio, pero bañadas de tormentoso aguacero interior, que en apariencia tan sólo fueron inofensivos viajes a mi onirico mundo: Absurda necesidad de disfrazar lo indisfrazable...

¿por qué me cuesta tanto gritarlo todo bien alto? ¿qué temo perder?

Sé que todo esto son lamentos inertes, simples excusas, absurda autocompasión...
Lo sé muy bien, si.

Pero tengo que reaccionar, sacar algo provechoso de este inconformismo. Y sé que mañana todo habrá cambiado, volveré a trabajar y de nuevo me autoimpondré la excusa de siempre, y no habré conseguido absolutamente nada. La escapada de hoy puede quedarse en un buen recuerdo, nueva ubicación con decoración navideña, y un imprescindible toque femenino, fuego avivador de grandes sueños... tan sólo sueños.

O puede ser un punto de inflexión, un definitivo cambio de rumbo que derive en nuevos desarrollos.

Pero lo realmente triste es asimilarlo como un medio, y no como un fin.