En el mismo barco
Resulta cuanto menos sorprendente lo bien que llevo las cosas en el trabajo. En cuestión de horas, he pasado de pensar que me iba a resultar muy complicado adaptarme, a comprobar que respondo mejor de lo que pensaba, hasta el punto de que los compañeros que tengo cerca no paran de preguntarme cosas, como se hace ésto, aquello, lo otro, etc. Y yo, que no se decir que no, pues... a echar una manita, qué remedio queda. Ademas, ellos también me han echado algun que otro cable.
En las horas que pasamos juntos vamos haciendo piña, incluso ya estamos hablando de quedar un dia, cuando se nos termine el contrato, para hacer una cenita todos juntos. Y es que el hecho de estar pasando todos por lo mismo nos une mucho. Cualquier cosa vale con tal de hacer esas horas lo mas cortas posible.

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