Ciclos de sensibilidad
Es lo mismo de siempre, pero esta vez ya he sido consciente de las etapas por las que voy pasando cuando escucho las palabras prohibidas, esas que cierran puertas, las mismas que dañan mi interior, las que me afectan cambiando mi estado de ánimo radicalmente en pocos minutos. Las que despiertan mis fantasmas, me hacen autosugestionarme y creerme que no merezco nada, y lo que es peor, creerme que es lo normal.
Acto seguido, comienzo a encontrarle defectos y a no querer hablar con ella, y pienso que no era para tanto, pero a la vez no puedo evitar alguna mirada furtiva que sirva de solaz a mi dañado espiritu. A ratos quiero huir y esconderme en cualquier rincón. Y cosas peores, como tratar de llamar la atención para que alguien me lance una mano... cuando estoy así soy de lo más rastrero y cobarde.
Y después las odiosas comparaciones, sentirme el caso aparte, el raro, el que va a contracorriente... Vamos, lo de siempre, lo que digo que está superado, y lo que nunca tengo claro si de verdad lo está. Porque me sigue doliendo en dias como hoy.
Ella no puede ni hacerse a la idea de que me ha hecho pasar un dia tan malo, pero es que tampoco la puedo culpar de algo a lo que es ajena por completo. De quien es la culpa entonces....? No creo justo buscar un culpable, no es constructivo. Prefiero buscar un remedio para el futuro, pero ya se ha repetido tantas y tantas veces, que no veo salida lógica... Mañana todo habrá pasado, si, pero sólo hasta la próxima vez. Hasta el próximo ciclo.

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