Balsámico
Al acabar la jornada de trabajo se marchó pronto a su casa. Había estado todo el día nerviosa porque esa noche había citado a sus padres para hablar con ellos. Tenía que anunciarles su decisión de irse de casa, y comenzar a vivir con su pareja próximamente. Los nervios no la dejaban respirar tranquilamente. Sabía que la noticia no sería bien recibida, sabía que su madre desaprobaría su decisión.
Y así fue, la conversación no duró mucho. Para colmo de males, al día siguiente tenía un examen de dibujo que duraría todo el día, y entre los nervios de una cosa y otra sabía que no iba a poder dormir esa noche...
Me conecté al Messenger sobre la medianoche, y allí estaba ella, conectada. La eterna ausente de mi lista de contactos no tenía nada que hacer y se encontraba mirando el correo...
Charlamos durante aproximadamente 3 horas muy agradables. Una agenda tan apretada como la suya nunca tiene huecos tan largos, y éste parecía el momento menos indicado para ello. Sin embargo, el examen no es de estudiar, y estaba convencida de no poder dormir en toda la noche por unas cosas y por otras... así que inesperadamente me prestó esas horas de su tiempo en exclusiva, por una vez. Me dio así la oportunidad de conocerla un poco mejor, de conocer sus actividades paralelas al trabajo y a su carrera, de comprobar que la sintonía con ella es buena, de meterme en su habitación a través de la webcam (mmmmmm)... y de entender muchas cosas como normales, y ver cómo todo es un proceso natural, en el que antes o después las cosas se aceptan como son, porque no pueden ser de ninguna otra forma.
Aceptar...
Justo lo que debía aprender a hacer más a menudo...
Hoy hice los deberes. Mañana Dios dirá.

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