Mi pequeño paraíso

Desde las alturas todo parece distinto, apenas se percibe lo machacada que está mi ciudad por la ineptitud de sus gobernantes... (uf, eso mejor lo dejo estar!) El caso es que un paseito por las murallas y un rato vislumbrando el horizonte con el mar de fondo es algo que echaba mucho de menos, y que a la mínima oportunidad de asomar por alli es fácil encontrarme en cualquier lugar con vistas a la ciudad. No desaproveché la ocasión, y es que donde vivo no hay ningún sitio alto al que subirse, ninguno!
Y otro de mis pequeños placeres lugareños, sentarse en una de las muchas terrazas a degustar una buena horchata, que quién diría que estamos a mediados de noviembre!! Manila fue la elegida, y grato nos fue comprobar que ha ido a más, y que la gente hace que la plaza esté viva. Las tiendas con luz, los comercios abiertos siendo ya de noche, la gente, la luz blanca... mmmmm
Con todo esto ya no recuerdo que fui allí para una entrevista a la cual me apunté demasiado alegremente y que me debe hacer valorar más mi trabajo actual. Deberé esperar otra oportunidad mejor para dar el salto, ésta no era para mi.

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