I Aniversario
... y el viajante inició su camino, tras iluminarse el sendero de lo desconocido...
(Unelko)
Así fue.
Hace exactamente un año que este blog abrió sus puertas, con realmente pocas expectativas sobre su permanencia en activo, y sin embargo aquí sigo escribiendo todo aquello que me pasa por la cabeza, lo que no me atrevo a gritar al viento para no parecer un bicho raro.
En este tiempo he cambiado mucho, hace un año estaba bastante más perdido de lo que estoy ahora. Sentía (y siento) un tremendo deseo de hacer cosas, de aprovechar los momentos y no dejar pasar oportunidades. Si bien aún hay muchas cosas que me entristecen, el balance es muy positivo, a pesar de que a mi es a quien más me cuesta darme cuenta de mi propia evolución. Siempre utilizo las opiniones ajenas para ello, no sé evaluarme sin ellas.
Mirando atrás, resulta curioso comprobar cómo voy alternando años de más intensidad y otros de un cierto relax espiritual:
2002 - El retorno veraniego lo recordaré siempre por la voluntad de abandonar el nido, así como por lo fácil que resultó encontrar a quien en un principio parecía ser un alma quasi gemela. Fue el autentico despertar. Mi relación con V. me arrancó del tedioso aburrimiento en el que se estaba convirtiendo mi vida. Definitivamente, fue el año que nunca olvidaré, y que últimamente añoro más de la cuenta. Desapareció para siempre.
2003 - Con otra estrellita a la cual desear buenas noches, me acomodé pensando que me esperaría y que daría ella el paso. Con el tiempo he aprendido que en aquello no había nada, pero era normal, necesitaba volcar mis sueños en otro lugar tras lo de V. El empujón del año anterior se frenó en seco, y apareció mi peor cara. Desapareció para siempre.
2004 - Casi a renglón seguido viví una relación diferente a las anteriores, que se prolongó durante los meses primaverales, y quedó mutilada tras el estio, pero de la cual extraje el valor suficiente para afrontarme a mi mismo. Mi presente es el resultado provisional de aquel proceso. Ella se quedó, aunque a distancia.
Y 2005, el año más madrugador en lo que a relación especial se refiere, pues ya en Febrero apareció en mi camino J., el duendecillo al cual agradecerle tantas cosas... Recuerdo muy bien que esos días pedía a gritos encontrar a alguien que quisiera escucharme por las noches, y apareció ella. Se quedó cerca, y ahi sigue.
Es como si jugara a los dardos, aunque sólo me dan uno cada año. Al principio no sabía jugar, y claro, fallaba todos los tiros. Con la práctica, ahora consigo clavarlos en la diana, aunque muy alejados del centro todavía. Espero ansioso el próximo tiro, ojalá este mismo año pueda tirar de nuevo! A ver si voy afinando la puntería...
Que comience el año II de la era Unelko. Quien sabe qué me deparará... la vida es apasionante.
Saludos a todos!

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