La perla del verano
Salí muy decidido del lugar, convencido de que encaminaba mis pasos hacia la diversión, por una vez compartida en primera persona. Parando primero a cenar algo rápidamente, encontré hueco de parking en el cruce donde tiempo atrás sentí la furia del ocio nocturno, el recorrido luminoso de los vehículos lanzados a su suerte. Sentí que ese sitio llevaba ahí esperandome desde hacía años. Un instante pasó por mi cabeza cuando tiempo atrás no fui el protagonista, sino un simple invitado.
Enseguida estaba allí, llegué algo tarde, pero aún no habias llegado. Tras una vuelta para encontrar un sitio, rompìmos con aproximadamente seis meses sin vernos, con dos tímidos besos, y nos encaminamos a lo desconocido. Entre tú y yo decidimos la ruta a seguir, y cuando ya no sabías por donde ir tomé las riendas, aunque confundiera el camino, tenia la confianza de no perderme demasiado. Al llegar fue sencillo encontrar sitio, habilitaron un solar para la ocasión, yo sentí más aún si cabe ser protagonista del sueño ajeno.
Afortunadamente conocías más canciones de las que esperaba (yo me las sabía todas), y aunque nos hicieron esperar media hora de regalo, aguantaste ahí como una campeona, esperando a que sonara la que tú más conocías. El lugar, la fecha, la situación... todo era igual a hace tres años, pero ésta vez, por una vez, la iniciativa fue mia... El fantasma quedó tocado y hundido, esta vez sí.
Un pensamiento recorría mi mente al acabar, aunque no tuve arrestos para proponer nada. Pero esa noche compartíamos las riendas de la nave, y tú sí lo dijiste. Tu confianza fue la clave para hacerme sentir tan alto. Un recuerdo imborrable, lanzados a la aventura en un desconocido lugar, el marco idóneo para esos minutos de vida ajena regalados en mi contador. La fiesta del lugar era la que sentí en mi interior, ni más ni menos.
Y al regreso, otro largo periplo de mutua conversación... segundos, minutos, pasando entre los asientos que nos distanciaban minimamente, pero que a buen seguro te hicieron pasar tan buen rato como a mi. Sentía que debía compensarte por una torpeza mal esquivada, y fui sincero contigo: tu compañía era lo mejor, fue lo mejor en mucho tiempo.
Quiero más.

<< Home