Para corazones que olvidaron latir
Susurros, dulces caricias,
algún que otro mínimo reproche,
jocosas palabras al otro lado del hilo,
largos instantes de magia en los que
se detiene el tiempo, ya nada importa...
Ternura, conexión, complicidad,
una y otra vez, de ida y de vuelta,
sólo existimos tú y yo.
En la noche, cercana, quieta,
siento el impulso de tu cálida voz
sugerente, emotiva...
recargando la chispa
del más romántico sueño
que logré imaginar.
Dos almas en libertad
se aventuran en la oscuridad,
buscando un punto intermedio
donde encontrarse
y juntos ver amanecer.
Con planes de vida o sin ellos,
no hay mejor regalo
que tú misma.
K.D.

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