martes, septiembre 27, 2005

Perdido una vez más

Cuando alguien te propone ir un día a cenar en su casa, es porque te has ganado a esa persona.
Es la segunda vez.

Hoy se me notaba triste, no podía disimularlo. De nuevo estoy sumido en la melancolía, emocionalmente muy sensible, callando ante todo lo que veo, pero sufriendo en mi interior. Llega un momento que ya no me creo ni a mi mismo, y mis temores se tuercen en amenazas.

Hace ya días que repito en voz baja: Qué bonita eres..... y qué pena no poder estar contigo.

Hoy no encuentro futuro, ni apenas presente. No consigo avanzar, he quedado anclado en un pasado mitificado, y no encuentro la forma de escapar. Quizás debería asumir que es parte de mí, que ha de viajar conmigo allá donde el destino me guie. Pero no puedo, mi escasa rebeldía alza la voz y se embarca en la utópica misión de erradicar cualquier vestigio de doloroso recuerdo.

Hoy todo me parece poco.