miércoles, mayo 10, 2006

Añoranzas

Dos días... dos simples días de ausencia pueden significar un mundo para alguien acostumbrado a verme casi a diario. Sorprendido? La verdad es que... si.

Y es que en el primer día se ha sentido desplazada, tal vez los compañeros le hiciesen inconscientemente el vacio... y en el segundo día directamente se sintió sola. Me echó mucho de menos.

Sé que para ella no soy nada fuera de allí. Pero cuando ambos estamos entre esas paredes, compartiendo risas y tristezas a partes iguales, se genera como una energía que nos une, nos vincula con sus invisibles lazos. Muchas veces ni me doy cuenta, pero ella está pendiente de mí, ella me guarda sitio cuando llego tarde (demasiadas veces xD) y me tiene muy en cuenta, para las pausas, o para cualquier cosa.

Y sé que su acercamiento está basado en la confianza mutua, y sobretodo, en la alianza que luce sobre uno de sus dedos. Sé que es así, pues de otra forma nunca hubieramos hablado con la confianza con que lo hacemos a menudo. También es el motivo de que fuera de allí no exista para ella, y lo veo normal.

Sabiendo como sé lo que ella le quiere, igual que él a ella.

Pero el huequecito que deja para mi, me es algo muy valioso.

Y a la vez me deja entrever, muy levemente, lo hermoso que puede llegar a ser... lo que sea... cuando lo sea...

Si es que llega a serlo algún día...