Amigos en Qu's

Cumplir con las obligaciones a lo largo de la semana hace que no me sienta mal invertir la noche del viernes en una fiesta en Alicante. Con mi gente de allí, con la que cada vez me siento más a gusto. Sabía que si no iba me arrepentiría, y vaya que si mereció la pena! Me sentí bien... no sé cómo explicarlo... conseguí dejar aparcadas mis habituales movidas existenciales y me dediqué unicamente a disfrutar.
Hubo una sensación extraña que aún no he llegado a entender bien: Antes de la fiesta estuve todo el dia por la terreta con mi madre y mi hermana. Ellas debían volver a casa en autobús (habian ido conmigo en el coche). Al dejarlas en la estación, cogí el móvil y empecé a llamar para quedar para cenar, y para la fiesta de después. Unos fueron quedando con otros y tal, y fue todo de lo más sencillo, sin mayor complicación. Se abría para mi durante unas horas -llamenme exagerado- la ventana hacia otra vida, alejada de rollos o compromisos familiares. La misma que tan pocas veces se me presenta, y que siempre es preludio de grandes momentos a vivir.
No sé analizar si es bueno o malo, o qué significa pero... Lo que sentí al dejarlas en la estación fue liberación.

<< Home