jueves, noviembre 04, 2004

Siempre se aprende

No por pasar la época de estudiante se deja de aprender cada día que pasa. Incluso de quien menos lo sospecha soy capaz de sacar algún provecho, pues no sólo se aprende cómo hacer las cosas, sino también cómo no se deben hacer. Éstos últimos casos dejan en mí una sensación extraña, por un lado sientes lástima por la persona, pero por otro lado la verdad es que reconforta saber que no caigo en ciertos errores. Ésta es la versión más egoísta del tema, pero es necesaria para subir una autoestima, la mía, acostumbrada a deambular por los bajos fondos.

Mi padre siempre me ha dicho que no le sirve que la mayoría lo haga mal, que no debo compararme con nadie. Con el tiempo he entendido esa postura. Pero para mí es inevitable competir de alguna forma, siempre desde la humildad de quien no se cree más que ningún otro, pero también desde la ambición de quien cree merecer tanto como los demás. Y no tolero bien las desigualdades, pero ése ya sería tema de otro post, que hoy al menos no voy a escribir.