sábado, enero 15, 2005

Puntos de inflexión

Cambios... tan temidos como deseados.
Con el paso del tiempo me doy cuenta de los momentos en que mi vida ha dado un giro, esos instantes en que el azar me deparó un encuentro, casual o no, con una voz consejera, con un alma encauzadora, o simplemente un encuentro con mi propio destino.

Hace mas o menos dos años y medio tuve uno de esos momentos. Fue al conocer a V.
En esa ocasión supe enseguida que iban a cambiar muchas cosas, aunque no podía imaginar cómo sería mi vida tan sólo dos meses después. Fue como echar a andar sin saber muy bien adonde iba, pero tampoco importaba mucho entonces. Tan sólo el hecho de caminar era suficiente.

El pasado verano hubo otro cambio, éste más definitivo, y producto de ello fue entre otras cosas comenzar a escribir este blog. El resto de consecuencias las voy describiendo aqui poco a poco, a medida que van saliendo por sí solas. Ésta vez ya no basta con andar, necesito saber hacia donde encamino mis pasos, porque esa meta es el motor de mi vida. Y con cada nuevo matiz, consigo dejar atrás una parte de lo que he sido, aquello que no quiero volver a ser y que antes no me permitía avanzar.

Aún me queda mucho camino por hacer, pero Roma no se hizo en dos días. (dicen)