Vidas ajenas
Una conversación que fue imposible evitar escuchar me trajo el eco de los deseos pasados, los mismos que un día decidí que debía dejar de perseguir, con la esperanza de que ellos me encontraran a mi.
No puedo evitar pensar de vez en cuando en ello, y me ahoga. Necesito vivir tantas y tantas cosas que creo que deberé conformarme con conseguir llegar tan sólo a alguna de ellas. A veces me gustaría poder verme desde fuera, como si viera a cualquier otro con el que me cruzo por la calle, para poder encontrar lo que no consigo ver al mirarme al espejo. Y sé que ya no soy el mismo, si hace dos años hubiese podido verme hoy en día seguro que no daría crédito. Pero los cambios necesitan tiempo, y ese tiempo hace que cueste más apreciarlos en el día a día.
Vuelvo a la conversación, y es que hay tanto de hermoso en unos simples matices... Muchas veces me pregunto por qué me resultan tan atractivos esos detalles que no decoran hoy mi vida, y tal vez sea por eso precisamente. Pero no saldré tras ellos, pues no lograría sino ahuyentarlos. La magia está en dejar las cosas fluir por sí solas, no hay nada mejor que recibir una sorpresa tan inesperada como deseable.
P.D. Hace días que echo en falta tener noticias de una buena amiga. Sé que dentro de nada recibiré una carta suya, pero me remuerde la impaciencia. Van a cumplirse diez años desde que la conozco, y es una persona tan especial... No sabe cuanto me ha ayudado en ese tiempo. La quiero mucho.

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