miércoles, junio 07, 2006

Como un niño

Así me encuentro cada vez que la veo, como un niño ilusionado con el tesoro que ansía conquistar, o tal vez como un niño asustadizo que no sabe bien cómo actuar para conseguir ese tesoro.

Siento la ansiedad propia de los primeros contactos, cada pequeño paso es útil, pero me sabe a muy poco... no logro apenas sentir felicidad por haber conseguido en pocos días convertirla en mi habitual compañera de merienda. Con amiga incluida, eso si... aunque casi es mejor, pues gracias a su amiga he conseguido coincidir en la misma mesa con ambas. Debería estar más contento, en tan poco tiempo poco más podría haber conseguido.

Poco a poco voy desplegando las piezas de mi -apenas estrenado- juego de seducción. Con ella sí me veo capaz, incluso ahora mismo creo que insistiría ante una respuesta negativa... está claro que no olvidé incluir el valor en mi equipaje para este trayecto. Y el motivo es muy sencillo...

No siento tener nada que perder. En cambio sí mucho que ganar.