sábado, febrero 10, 2007

En otra piel

Nunca los sitios son exactamente iguales, suelen tener algo cambiado que los hace diferentes, pero una puerta siempre está en el mismo sitio, una columna también, una escalera...

Era la entrada de mi colegio, quizás por aquello del primer amor de la infancia, aunque era una completa desconocida. Desde el primer momento su mirada era el claro reflejo de un mensaje dibujado en su rostro, en su postura, en sus gestos... Apenas recuerdo cómo nos acercamos el uno al otro, mientras le respondía con mi mirada, sugestiva.

Tal vez había alguien alrededor, pero no importaba. Se creó una burbuja en la que sólo habia espacio para dos. Yo sentía ese impulso dentro de mi, el mismo de otras veces, como queriendo emerger, y... entonces...

... entonces desperté.