jueves, noviembre 18, 2004

Un nuevo rastro de vida que se escapa...

Mis días de trabajo van a ser más de los previstos, lo cual me tiene especialmente contento, ya que según pasan las jornadas me voy sintiendo mejor y más integrado. Cada obstáculo que se presenta es una prueba superada. Esto ayuda mucho a una autoestima acostumbrada a vagar por los suburbios de la existencia.

Una vez más, esa autoestima volvió a transcurrir por el sendero de las bajas pasiones, justo en el momento en que un ángel cruzó mi camino. De tan hermosa se mostraba, que visionar su presencia llegaba a ser doloroso; su andrógina belleza se ocultaba a ratos tras el muro de las intimidades. Fina y expresiva, me recordó a aquella que luce sus encantos sobre la pasarela, aunque ésta era mucho mejor. Posiblemente vuelva a tener la fortuna (o la desgracia, quien sabe) de volver a ver alterados mis sentidos por semejante presencia, de volver a quedarme en blanco mientras al otro lado del hilo solicitan mi atención. Pero es inútil, la atención ya tiene dueña. Ella no devuelve las miradas, y mis ojos no quieren desprenderse de esos fugaces instantes de bienestar.

Un momento después, un pitido me devuelve a la realidad. Resulta inoportuno, pero alguien me requiere y no puedo dejarlo tirado. Recojo los restos de melancolía que dejé esparcidos por la mesa, mientras me dispongo a escuchar otra historia de vida. Aunque dentro de mí no puedo evitar pensar que una vez más he soñado despierto. Y me pregunto hasta cuando seguiré así, sin unir el valor necesario para convertir ese sueño en real. Me pregunto por qué cuanto más deseable es, más lejano se me antoja y más dañino me resulta. No consigo darme la oportunidad de ser felíz, porque no soy capaz de tomar esa iniciativa, de lanzarme a una piscina sin saber si hay agua. Sé que el premio es enorme, y eso debería bastar para ir tras él, pero no puedo, me bloqueo y no soy capaz. Así es mi realidad.

Ese sueño deberá seguir esperando por si un día decidiera salir en su busca, pero sé que no lo hará eternamente. De momento, éste rastro se escapó como otros... por cobardía.