Roma
"No te hagas su confidente o te destrozará... "
Me hizo reflexionar mucho, porque... ¿cómo encontrar el límite entre el egoísmo y lo que se puede dar a los demás sin perjudicarse? Yo desde luego, no he sabido encontrarlo a tiempo.
En el mundo al revés se llamaría amor, pero nuestro mundo ya está lo bastante dado la vuelta como para liarlo aún más.
En un sólo gesto hay tanta poesía, tanta sensibilidad acumulada... Al tomarle la mano en un momento tan difícil, o en aquella mirada de infinito cariño pero carente de verdadero amor... La soledad deseada le venció la batalla. ¿Fue por egoísmo, o por una estabilidad necesaria? ¿Y cómo podría llegar ésta sin amor?
Y lo más sangrante: Un beso en el momento oportuno que hubiera cambiado dos vidas, pero que no llegó nunca. Y mucho tiempo después -desgraciadamente, ya muy tarde- esa confesión. Dolorosa, durísima de encajar, igual que una cuchillada en el pecho... pero tan real, y por desgracia, tan frecuente desde siempre. Él tampoco supo entender lo que ella hubiera esperado de él en aquel momento.
Por no haber sabido leer entre líneas, ese sueño se desvaneció, se hizo pedazos que volaron cada uno en una dirección, para no volver a encontrarse jamás. Y es que nacimos para sentir, para vivir, para compartir... pero no para adivinar la puerta a la que debemos llamar.

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